Pancho Varona

Blog personal de Pancho Varona.

martes, septiembre 12, 2006

Cehegín


Tras un par de días de descanso, de Las Ventas nos fuimos a Cehegín, provincia de Murcia. La verdad es que agradezco las críticas de la actuación en Madrid, todas buenísimas, así como agradezco los ánimos pero yo no estaba desanimado ni mucho menos. Lo primero que dije es que me había parecido un conciertazo y fue un conciertazo. Fue seguramente el concierto más emocionante de toda la gira. Simplemente yo no me gusté. Pero pasemos a Cehegín y me entenderéis mejor.
Pillé carretera dirección Murcia, pasé por Calasparra, compré arroz, llegué a Cehegín y me encontré con todo lo contrario a Las Ventas y a Madrid.
La actuación era en una placita de toros muy antigua pero con mucho rollito. La zona de camerinos era una especie de placita de pueblo con muchas flores y una higuera en el centro. Los seis toros que iban a matar al día siguiente estaban encerrados en los corrales y el mayoral me los enseñó. De hecho estuve a punto de liarme la manta a la cabeza y hacerle faena a un par de ellos que me miraban de reojo. Pa chulo, yo.
Dentro de la plaza de toros vive una familia que cuida la plaza. De ahí el cuidado de la zona de camerinos o capilla, enfermería etc...pero lo mejor de todo es que tienen una cuadra pequeñita junto a la vivienda de una planta donde tienen a un burrito precioso que se llama Romero.
¡Romero! qué maravilla de burrito, jesuspordiós, es una cosa tan tierna y da un poco de penita verle la carilla y las orejas pero al mismo tiempo da mucha risa, no sé si me explico. Le llamas y viene y te quiere morder despacito el brazo y me estoy poniendo muy tonto, joder...¿eh? ¿y el rocanrol? pues nada de rocanrol, seguiré hablando de Romero.
Le pedí a Fran, el famoso Fran del que nos habéis oido hablar más de una vez, que me hiciera unas fotos con Romero y yo le hice a él otras tantas y quedamos encantados con el burrico. Qué preciosidad. Yo ya le conocía de una actuación con Estopa hace un par de años pero no me hice fotos con él. Me alegro de haber vuelto y de que siga vivo y todas esas mariconadas que se piensan cuando se ve a un animalico así, mecagüenlaleche!
Además de eso, en mitad de la plaza de toros de Cehegín, en mitad del graderío, ha crecido un árbol, un pedazo de árbol impresionante y altísimo que sale del mismo cemento de las gradas y que le da un aspecto a la plaza extrañísimo pero alucinante.
Hicimos una prueba de sonido cortita pero estupenda y cuando fui al camerino a saludar a Joaquín me lo encontré tan tranquilo leyendo un librito mientras fuera, junto a la higuera, la familia encargada de la plaza cenaba con amigos y más gente.
A ver si me explico, pasar de la locura de Las Ventas al burrito Romero, la higuera, el librito de Joaquín, las flores en la placita, el árbol del graderío, los seis toritos oyendo el concierto...
Y para rematarlo, hicimos una actuación portentosa!!!!! me escuché de maravilla, mi sonido en monitores y en el escenario era de libro, sonaba estupendamente y el público llenaba la plaza. Además de todo eso tuvo otra peculiaridad ese concierto: era la primera vez en toda la gira que me pude fijar en las caras emocionadas y sonrientes de las quince o veinte primeras filas. Era como si se parase el tiempo mientras tocábamos y me iba fijando en ese, y fíjate ahora en esa otra y ese debe ser su hermano porque se parecen y el novio debe ser el de detrás, y esas cosas que hacía muchísimo tiempo que no me pasaban y que le dan un toque muy familiar y muy hermoso a los conciertos, lo que se llama la cercanía con el público. Tanta cercanía que te quedas con sus caras perfectamente. Maravilloso público el de Cehegín para una actuación memorable desde mi punto de vista. Nunca sonó tan bien el grupo ni el escenario para mí, siempre para mí. Y además, el confeti estalló bien y puntualmente. Algo raro está pasando...
Mañana nos vamos a hacer cuatro bolos: tres carreteras y top mantas y un karaoke y top colcha. Intentaré cumplir con lo prometido lo antes posible y escribir las croniquitas según vayan pasando los chous.
Besos para todas y palmaditas en la espalda para todos.
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23 Comentarios:

  • El día 12/9/06 21:27, Anonymous Anónimo dijo…

    Me encanta tu blog...pero si es posible deja un espacio adicional entre los párrafos, se hace más dificil de leer sin ellos!

     
  • El día 12/9/06 21:46, Anonymous Tulio Triviño Tufiño dijo…

    Qué grande Panchito. Qué buena crónica, qué grande Romeo.

    Tengo en mis manos la boleta para verlos en Bogotá. Dice Joaquín Sabina en vivo. Debería decir Pancho Varona y Antonio García con la participación del gran Joaquinito.

     
  • El día 12/9/06 21:50, Blogger Romano dijo…

    Genial,,,no queda mas que plas,plas,plas (aplaudir),,,,

    Abrazos Pancho

     
  • El día 12/9/06 23:24, Anonymous Anónimo dijo…

    Muy bien la cronica Pancho!!y que mono Romerito..Aunque Fran tampoco está nada mal!!! REgracias por ser tan humilde y cercano a tu público
    Como me gustaria conoceros en persona...Snif, snif!!!
    Laura=Sabinayyo

     
  • El día 13/9/06 11:17, Blogger Alex dijo…

    Aupa Pancho,
    Estupenda crónica y el burrito: tremendo!!
    Bueno, espero que puedas ver los rostros emocionados de los 8 pájaros que salen de Lisboa para el concierto de Vitoria. Vamos a hacer por todo para estar en la primera fila!
    Un saludo a tod@s!

     
  • El día 13/9/06 11:44, Anonymous Anónimo dijo…

    Panchito,me encanta la manera que tienes de contarnos las cosas.Es un gusto enorme leer las crónicas de los pre y postconciertos y consigues que tanto Joaquin como vosotros esteis más cercanos y de hecho creo que sois muy cercanos y os llena mucho plazas como las de Cehegin por la familiaridad y cercania del publico.
    Yo tuve la suerte de veros en Pucela,Bilbao y Las ventas y creo que Joaquin está en su mejor momento tanto en voz como en ánimo y éso os lo transmite tambien a vosotros.
    A seguir disfrutando y a ver si nos deleitais con el mejor disco de la carrera de Martinez Sabina.

    uN ABRAZO DE BERRETE

     
  • El día 13/9/06 12:14, Blogger Chavalina dijo…

    Yo soy una de las que tuvo la suerte de veros en Cehegín, concretamente, una de las locas de la tercera fila! y la verdad es que ha sido uno de los mejores conciertos, si no el mejor, de los que he disfrutado.

    La sensación de que uno de los músicos se te queda mirando, y sonríe, es muy emocionante, te da un subidón de adrenalina... que sólo quieres estar saltando y cantando todo el concierto.

    Muchas gracias, me lo hicisteis pasar genial, y a mi hermana y mi madre también.

    Te dejo unas fotos del concierto ;-)

     
  • El día 13/9/06 12:15, Blogger airos dijo…

    Magistral concierto.

     
  • El día 13/9/06 13:36, Blogger le modérateur dijo…

    Hola Pancho!! mirate mi blog literario! Ojala lo puedas ver;

    http://elrinconliteral.blogspot.com/

     
  • El día 13/9/06 17:28, Anonymous La Negra dijo…

    Qué lindo, Panchito. Desde ya que ´pa´chulo tú´.
    Nunca estuve en una plaza de toros..siento que me pierdo algo cada vez que las describís, pero con tus vívidos relatos me las imagino como se me da la gana..derechos de autor, que le dicen.
    Qué tierno que te gusten los animales, con ese burrito todos morimos de amor!!
    Te dejo besos brujos y negritos y dos pedidos: Karaoke y top colcha en Baires y más fotitos, qué divinas!

     
  • El día 13/9/06 18:13, Anonymous cris cris cristina dijo…

    Chapeaux por tu crónica, Pancho!

    Suscribo lo de PORTENTOSA actuación, lo de que sonaba ESTUPENDAMENTE (desde la 1ª fila al menos!), lo de la caras sonrientes, por supuesto EMOCIONADAS. Lo del toque hermoso y familiar en cuanto a la cercanía de la gente... Diecinueve Besos y Quinientas Gracias por la parte que nos toca. Memorable, sin duda soberbio ese concierto: Antonio –qué grande-, Olga, el Maestro... TODOS. Y vuestra complicidad derrochando entusiasmo, contagiándonos!
    Qué bueno el árbol que triunfaba en el cemento... De él casi nos colgamos después (je), cuando nos dijeron –ya sabes, algún ángel disfrazado de alguacil- que no era posible entrar a saludaros... y tampoco al burro Romerito! No quedaba sitio para dos intrusas en el paraíso.
    ...Por no quedarnos como perros de nadie ladrando on camerino’s door, nos volvimos a la Murcia capital a intentar digerir el concierto y la fascinación con algún jarabe concentrado... Y encontramos vuestra furgo aparcada frente a un hotel-dulce-hotel del centro de la ciudad. Ay, Varona, dime que no erais vosotros! (que prefiero escuchar mentiras piadosas). Total, que entre el exceso de Madrid y la de veces que me jugaría la Primavera por teneros delante en plan petit comité, fue espléndido punto intermedio un concierto como el de Cehegín!
    Es agradable y tierno que haya en la gira de vez en cuando, sobre la línea divisoria que une Las Ventas y el camerino, rincones donde de pronto la carretera y la manta se reducen sin aviso a camino estrecho y mantilla... no?
    Debe ser cierto que, como dices, algo raro está pasando. Y sin embargo...

    Abrazos!!
    (Susana y Cristina)

     
  • El día 13/9/06 20:31, Anonymous Alberto Blanco dijo…

    He encontrado esto gracias a mi novia, que tiene familia en Cehegín y qué leches te importa, debes estar pensando...

    El caso es que básicamente quería decirte que gracias a ti decidí coger un bajo. Aún no sabía quién eras siquiera, pero el rocanrol que has hecho con Sabina a lo largo de los años me ha marcado mucho. Hoy en día casi lo que menos toco es rock, pero he de agradecerte mil veces y alguna más que hayas aparecido en mi vida.

    Por cierto, estuve en vuestro concierto de Barcelona el 29 de Junio. Grandísimo. Jamás hubiese esperado tanto rock y con tanta garra después de "Alivio de luto". Me encantó. :)

    P.D.: El bajo gris que usas qué Fender es? Si te apeteciese contestar, no dudes en hacerlo, y si no te apetece, en tu pleno derecho estás. ;) mr_virolla (arroba) hotmail.com

     
  • El día 14/9/06 00:34, Blogger Daniel dijo…

    Hola Pacho. Yo no he ido a ningún concierto de Joaquín, intenté acudir cuando vinistéis creo que en noviembre a Salamanca, pero no lo conseguí, en fin... la verdad es que os escucho bastante, y vuestros versos me ayudan muchísimo, yo terminé la carrera de Historia este año, y he utilizado muchas de las citas de vuestras canciones para vestir, reseñas, ensayos y reflexiones propias de mi trabajo. Quiero deciros, y por favor, que no se entienda como un elogio desmedido y positivista, que aprendo muchísimo de vosotros. Yo de música no sé, y por tanto no entiendo nada, pero si me fijo muchísimo en las palabras, en su densidad. A lo largo de vuestros versos, al cabo de los discos, extraigo reflexiones maravillosas sobre el paso del tiempo. La última, "tiene la vida un lánguido argumento que no se acaba nunca de aprender, sabe a licor y a luna despeinada que no quita la sed", la utilicé para reseñar un libro de un historiador británico, Allan Bullock, La tradición humanista en occidente.
    No quiero resultar pedante, simplemente os hago aquí algunas impresiones, sensaciones, que extraigo al leer y escuchar vuestras canciones, que podéis compartir y en todo caso, pues comentar. Como te decía más arriba, te comentaba que he escuchado muchas cosas vuestras, pero detecto, o mejor, tengo la sensación, ni buena ni mala, que Joaquín hace, sobre todo en este último disco, canciones diferentes, menos descriptivas, menos de historias de don nadie, y más reflexivas, cosa que a mi me gusta más. También os quiero decir, que ando todo el día buscando el significado de expresiones, de palabras, retruécanos... En fin, resultaría muy difícil expresar aquí todo, pero quiero deciros que yo agradezco mucho que hagáis esto, que me hagáis que me tenga que complicar la vida, que me invitéis continuamente a la hermeneútica. Aunque considero, que en algunas canciones, últimamente abusáis del ripio (Números rojos), o al menos yo lo percibo así, también resultan algo numerosas las retahílas, (pie de guerra, resumiendo, me pido primer, o nube negra). La verdad es que os diría muchísimas más cosas, lo único que os invito es que no abandonéis la reflexión que hacéis al paso del tiempo, a la memoria, como componente vital esencial del hombre. Eso Joaquín, o tú, o los dos, o todos, lo hacéis genial, como las citas solapadas, los homenajes a... son maravillosos. En fin Pacho, no sé si estarás de acuerdo con estas reflexiones, o hasta que punto querrías debatirlas. Por si quieres contestar te dejo mi e-mail: jdanielmolina@hotmail.com

    Por cierto yo también escribo sobre la vida, sobre el tiempo, sobre vosotros. Os adjunto la dirección de mi blog:

    danielaprendizdehistoriador.blogspot.com

    por último, os voy a adjuntar una reflexión que escribí sobre Calle Melancolía, la verdad que es una canción que me encanta, pero debo deciros, que de todas las versiones que he oído, hay una que me emociona sobre todas, la que cantásteis en el concierto homenaje a Josep María Bardagí, en Barcelona, (os confieso que me lo bajé de e-mule) y oía a Olguita, sobre la voz de Joaquín, "Me enfado con las sombras, que pueblan los pasillos, y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama. (Pero sobre todo)Trepo, trepo, por tu recuerdo... me transmitió muchísimo. En fin. Me lío, sin más te mando la reflexión que escribí sobre la canción, y si te parece (supongo que será norma no contestar a nadie), pues responder e intercambiar opiniones, a través de mi e-mail que os he dejado más arriba.

    La enfermedad del recuerdo

    Reflexión sobre el paso del tiempo a partir de la obra de Joaquín Sabina

    Daniel Molina


    “Melancolía:
    Calle donde vivo, enfermedad incurable,
    territorio donde crecen las más hermosas canciones,
    los versos más exquisitos,
    mejor que la tristeza, mejor que la alegría,
    cerradura de la llave de los sueños,
    hombro donde apoyar la cabeza, lágrima furtiva,
    patria de don nadie, casa del viudo,
    río de los que no saben nadar, [...]”

    Joaquín Sabina

    “Yo y mis palabras”
    Magazine El Mundo (27/10/2002)

    Desde los tiempos de Platón y Aristóteles el concepto de melancolía se ha forjado como un tópico bipolar, es decir, entendido, por un lado, como enfermedad o locura clínica en su consideración negativa y, por otro lado, considerada como un don intelectual o locura creativa que privilegia la creación y la capacidad del ingenio. En esta doble consideración, positiva y negativa, de la melancolía reside el juego de significaciones y de valores que a lo largo de la historia ha venido recibiendo este carácter o este sentimiento, una ambivalencia que, según el espíritu de cada momento se ha decantado más hacia un lado o hacia otro, pero que irremediablemente siempre ha aparecido con estos dos extremos.

    Si analizamos buena parte de la obra de Joaquín Ramón Martínez Sabina, rastreando los versos que expresan un sentimiento melancólico, observamos como descuella esta ambivalencia atávica. En muchas de sus canciones, y sobre todo en “Calle Melancolía”, podemos observar como el engarce de estos dos valores permiten ensanchar nuestra interpretación y relacionarla con el sistema de tópicos establecido en épocas anteriores, lo cual nos lleva a afirmar la amplitud y la esencialidad del espacio significativo sobre el cual se asienta la obra, ya que consiste en la reinstalación creativa de una tradición cultural que ahora se nos devuelve actualizada. De esta manera, en “Calle Melancolía” reaparecen muchos de los tópicos negativos que, desde la Antigüedad, han sido atribuidos al sentimiento o al estado psíquico mel- alcohólico. En primer lugar, el yo poético se presenta en la primera estrofa bajo un estado anormal o enfermizo, una especie de angustiosa búsqueda infructuosa. El poeta deambula por la ciudad arrobado por un estado melancólico, esa “yegua sombría”:


    “Como quien viaja a lomos de una yegua sombría
    por la ciudad camino no preguntéis a dónde,
    busco acaso un encuentro que me ilumine el día
    y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden”

    También hay elementos en estos versos iniciales que nos muestran como esa actitud vesánica no se corresponde con un estado de euforia o plenitud, ni es una derivación o una especie de furor platónico: imaginativo y productivo, como luego veremos que puede interpretarse en el estribillo, sino que es algo “sombrío”, sin dirección, sin finalidad, algo que tiene sus raíces en la noche y que no tiene futuro, es la búsqueda sin esperanzas: “busco acaso un encuentro que me ilumine el día” y luego, la respuesta acorde con esa desesperanza: “y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden”. Esto nos lleva a fijarnos en uno de los temas más recurrentes en las composiciones de Sabina, como es el hastío y la ausencia de alicientes de sus personajes, encarnado en lo simbólico: “el hombre del traje gris”, que vive cosechando fracasos, asistido por la desidia y arrastrando la insufrible monotonía de una vida en blanco y negro, metafóricamente expresado en el robo del mes de abril. De ese “traje gris”, metáfora de una vida ordenada y previsible, (tomada de la película de 1956 protagonizada por Gregory Peck) es de los “antihéroes” de muchas de las canciones y el propio yo del poeta intentan huir adoptando diversas y muy variadas actitudes que, por lo general, están recriminadas socialmente (la huida de compromisos y obligaciones, la promiscuidad sexual, el consumo de drogas y alcohol, la marginalidad, etc.). Experiencias sin duda de salida metafísica que se explican ante la sensación de coquetear inevitablemente con la muerte. Esa huida es la que se preconiza entre otras, en la canción “Contigo”:


    “Yo no quiero un amor civilizado
    con recibos y escena de sofá,
    yo no quiero que viajes al pasado
    y vuelvas del mercado
    con ganas de llorar [...]

    En otros ejemplos nos encontramos continuamente ante una actitud de pasotismo o incluso de trasgresión de las normas socialmente instituidas:


    “Cuando era más joven, cambiaba de nombre en cada aduana,
    cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor,
    mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,
    cuando era más joven, buscaba el placer engañando al dolor”

    Pero volviendo a la desesperanza, la tristeza, el pensamiento y la cultura de la Edad Media se inclinan siempre hacia la consideración negativa del estado melancólico por lo que éste se vio principalmente como un desorden físico y la Iglesia lo condenó como una enfermedad. Esta es otra de las consideraciones a las que tradicionalmente ha dado lugar el estudio de la melancolía, entendiéndose como demencia o enfermedad psíquica, consideración que ya aparecía en los tratados más antiguos sobre medicina y que ha ido adoptando diferentes modulaciones según la época en que ha sido tratada: acedía, tedio, esplín, aburrimiento, melancolía, depresión, etc. Desde este punto de vista, podemos entender que el personaje de la canción “Calle Melancolía” se halla abatido por uno de estos tipos de dolencia. En los últimos versos de la canción, después de hacer un recorrido por sus aflicciones (enloquecido, fatigado), por sus manías (“ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama”), sus fantasmas (“me enfado con las sombras que pueblan los pasillos”, “trepo por tu recuerdo como una enredadera”), culmina con una especie de autodiagnóstico: “soy / esa absurda epidemia que sufren las aceras”. A medida que avanzaba la canción, el dinamismo que muestra el protagonista es enfermizo puesto que, como ocurriera en la actitud desequilibrada de Don Quijote, ese viaje por la ciudad “a lomos de una yegua sombría” es una búsqueda sin resultados, en la que sólo halla espejismos o imágenes espectrales que se vuelven contra el propio sujeto poético: “puertas que niegan lo que esconden”, chimeneas que “vierten su vómito de humo”, “sombras que pueblan los pasillos”. El resultado de esas andanzas aparece en los versos de la quinta estrofa en la que se resuelve que esos pasos sombríos y esa búsqueda enloquecida conducen a ninguna parte: “Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido que viene de la noche y va a ninguna parte, [...]”

    Como en las andanzas de Don Quijote, encontramos un profundo contraste entre los anhelos del yo poético y los elementos que realmente le rodean. Por un lado, aparecen imágenes de aspiración hacia la idealidad: “busco acaso un encuentro que me ilumine el día”, “un cielo cada vez más lejano y más alto” y, por otro lado, estas pretensiones se concretan en una realidad anodina y gris: “desolado paisaje de antenas y de cables”, “luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, / ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama”. Al igual que El Quijote, el protagonista de “Calle Melancolía” presenta un desajuste entre la realidad observada y la fantasía, la fantasía es ese “campo que estará verde” donde “debe ser primavera” y sin embargo, se encuentra ante “un tren interminable” y “un paisaje de antenas y de cables”. Por supuesto, como le ocurre al personaje de Cervantes esto le lleva a una actitud amarga, una melancolía llena de acritud y pronta a los ímpetus agresivos “me enfado con las sombras que pueblan los pasillos”, que acechan como los molinos de Don Quijote. Hay tres características de la enfermedad del melancólico, tal y como se entendía en la época de Cervantes, que aparecen referidas en esta canción: locura, ansiedad y angustia. Cuando Sancho conversa con Alonso Quijano en su lecho de muerte le dice llorando “ay, no se muera vuesa merced sino que tome mi consejo y viva muchos años porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir”. El Quijote acaba con la muerte del personaje, Sabina convierte toda esa angustia en melodía, en ese estribillo salvador que es producto de la toma de conciencia de sí mismo y de la propia aceptación: “Vivo en el número siete, calle Melancolía, quiero mudarme hace años al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía, en la escalera me siento a silbar mi melodía” Otra de las posibilidades de interpretación que nos ofrece la canción “Calle Melancolía” es establecer la relación de ese sentimiento o estado melancólico como consecuencia de los sufrimientos o de las aflicciones provocadas por el amor. En el Renacimiento, se revitaliza la teoría de la melancolía recuperando a Aristóteles y a Platón y relacionándola con el tópico del amor. La melancolía renacentista se materializa en el constante recuerdo de la amada y la rememoración de una felicidad perdida. En esta poesía amorosa, cuyos representantes principales en nuestra tradición Gracilazo de la Vega, la amada es la eterna ausente. En la canción “Calle Melancolía” encontramos varios versos en los que el autor nos ofrece los aspectos que caracterizan a este tipo de poesía. Por un lado, aparece la pérdida de la amada, “así mis pies descienden la cuesta del olvido / fatigados de tanto andar sin encontrarte”, y, por otro lado, el constante recuerdo de la amada que invade toda la existencia del poeta, “trepo por tu recuerdo como una enredadera”, y, finalmente, la consagración del poeta a la rememoración de una felicidad perdida, “y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama”. La pérdida de la amistad, entendida como forma de amor y el paso inapelable del tiempo, es el prisma principal sobre los vértices icónicos del cantautor, en mi opinión es uno de los temas más recurrentes para Sabina que se maneja bien en la crónica del desamor y en las afecciones del corazón. Una de las canciones más bellas escritas al recuerdo de la amada es “Incluso en estos tiempos, o donde habita el olvido, o jugar por jugar, o resumiendo... En incluso en estos tiempos Sabina nos muestra la contradicción entre la inestabilidad, la trivialidad y la incontinencia del modo de vida actual y la permanencia del recuerdo y del dolor provocado por la ausencia. Gracias a la posibilidad de detenerse en ese recuerdo el yo poético encuentra una paz y un disfrute no acorde con el vertiginoso discurrir de la vida cotidiana: “Incluso en estos tiempos, veloces como un Cadillac sin frenos, todos los días tienen un minuto en que cierro los ojos y disfruto echándote de menos”

    Este es uno de los puntos fuertes de la obra de Sabina, el real torcedor que a través del retrato del tiempo le hace escapar a él. Encontramos en estos versos la idea garcilasiana del deleite en el llanto por la felicidad perdida. Recurso utilizado por Luis Cernuda y sobre todo Luis Buñuel. El poeta, cerrando los ojos a ese mundo que le rodea, es feliz gracias al recuerdo. Pero a medida que avanza la canción ese llanto va subiendo de tono, haciéndose cada vez más enervado. El poeta expresa cómo ese amor perdido se constituye en lo más valioso: “Incluso en estos tiempos, en los que soy feliz de otra manera, todos los días tienen ese instante en que me jugaría la primavera por tenerte delante”

    Si en el Renacimiento lo que predomina es esa idea del amor y de la naturaleza como sublimación de la subjetividad del poeta, en el Barroco esa plenitud se convierte en desengaño y pesimismo y se asocia a la frustración del hombre como individuo y al fracaso de la sociedad en general. El Barroco expresa la conciencia de una crisis, visible en los agudos contrastes sociales, el hambre, la guerra y la miseria. De la misma forma, España en los años 80, años en los que se publica el disco que recoge la canción “Calle Melancolía”, se caracteriza por ser “una sociedad marcada por el paro, la desesperanza, el miedo atómico, la frustración laboral y académica, el absentismo, el terrorismo,... junto con unas ganas de vivir a toda prisa, cierta euforia cultural, la confianza en las instituciones democráticas; y todo ello cifrando su hipotética salvación en un individualismo abrumador”. Posiblemente la canción en que el tono pesimista se hace más agrio y la desesperación es más insondable es “Siete crisantemos”. En ella vuelve a aparecer el fracaso del hombre pero si en “Calle Melancolía” el sujeto poético se veía “como quien viaja a bordo de un barco enloquecido / que viene de la noche y va a ninguna parte”, ahora en “Siete crisantemos”, aquella noche se convierte en el vacío, en la ausencia de horizontes y la amnesia se ofrece como única solución de defensa: [..] Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo, y puede que no exista el sitio a donde voy” En ella se reiteran muchos de los elementos que hemos señalado en apartados anteriores y que configuran ese fracaso y esa desgana vital: la falta de fe en ideales humanísticos o sociales, la pérdida de la naturaleza, también lo podemos encontrar en Arenas movedizas: “En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y muchas golondrinas huyen de la ciudad, el asesino sabe más de amor que el poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar” Observando otras canciones de Sabina, podemos descubrir cómo la melancolía aparece como algo positivo. En “Más de cien mentiras” enumera más de cien motivos en su apariencia nimios o sin un valor trascendente, “más de cien mentiras” por las que merece la pena vivir. Esta larga letanía le fue inspirada por el final de la película Manhattan de Woody Allen, en el que también se enumeran una serie de razones para seguir viviendo. Aparece entre estos motivos “el mal de la melancolía”, que se constituye así con su doble valor: por un lado, como mal o enfermedad y, por otro lado, como terapia contra la desesperación. “Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares, tenemos la duda y la fe, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, altares.[...] Tenemos el mal de la melancolía, la sed y la rabia, el ruido y las nueces, tenemos el agua y, dos veces al día, el santo milagro del pan y los peces. [..] “Mas de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena” ¿Cuál es el icono de la melancolía en Sabina? Fundamentalmente está reflejado en dos imágenes. Para mi, está en la portada del disco Mentiras piadosas, (donde el máximo exponente lo encontramos en la canción con la frente marchita), pero también la encontramos en la portada del su cancionero Con buena letra (2002). En ambas la mirada de Sabina idéntica, pero en el libro, la mirada adopta una postura idéntica a la esbozada por Durero: la cabeza apoyada en la mano izquierda y la mirada abstraída. Junto a él, aparece una máquina de escribir con el folio en blanco que se constituye en la iconografía elegida por Sabina para representar la creación e ilustrar sus “Obras completas”. La enfermedad del recuerdo en Sabina, no tiene cura, es un piopá supurante, deprimente, adicto, especulativo, y pesimista. Un universo que no siempre salda las cuentas a pesar de Sabina.

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    Pd. sólo dos cosas, la primera, deciros que estoy escuchando el disco de Serrat MO, que me parece genial, y que es para mi, un ejercicio fascinante escuchar canciones en catalán, siguiendo las letras en castellano, y que me encanta. A partir de ese disco, Serrat habla un poco de recuerdos, del paso del tiempo, de abandonos, de la vida, de las madres, de Josep María Bardagí, sólo os planteo una pregunta; ¿no os parece Serrat en este disco, al igual que en Sombras de la China, un poco Antonio Machado, un poco poeta de la emoción a través de la sencillez?. Si tuviera que hacer clasificaciones, encuadraría a Serrat muy en Machado (disco homenaje aparte), es decir, más dentro de un estilo de la generación del 98, y a Sabina un poco más, de literatura pura, de verso complejo, de búsqueda de la palabra, (aunque él diga que las canciones más bellas debieran ser más simples), ésta será su pretensión, pero a mi me parece más un poeta de la generación del 27, un poco Luis Cernuda, un bastante Neruda. ¿Qué pensáis sobre esto? A mi me gustaría que Sabina fuera un poco más Serrat y al revés, pero reclamo para Sabina una revolución de la calma, de la tranquilidad de la serenidad, algo de esto hay en la canción Dos horas después, que me parece maravillosa, o al menos yo percibo esto. En fin, Pancho, ojalá me puedas contestar vía e-mail, supongo que no será posible, pero si me encantaría reflexionar personalmente con vosotros sobre estos temas.

    Seguid reflexionando sobre el paso del tiempo y la memoria, con ello, he aprendido mucho, y sobre todo, me ha ayudado a sentir.

    GRACIAS.

    Daniel Molina Jiménez
    jdanielmolina@hotmail.com

     
  • El día 14/9/06 17:53, Anonymous Anónimo dijo…

    PORTENTOSO, SÍ SEÑOR, ESTUVIMOS EN LA TERCERA FILA Y TE LO GRITAMOS.
    GRACIAS DESDE DONDE SALGA EL MAYOR DE LOS AGRADECIMIENTOS. MOMENTOS ASI TE RECUERDAN QUE MERECE LA PENA SEGUIR VIVIENDO.

     
  • El día 14/9/06 18:15, Anonymous LA CATI, ANTOÑITA, LA MARI Y LA LORE dijo…

    NO OS MURAIS NUNCA, ESTUVISTEIS PORTENTOSOS!!! LOS QUE ESTUVIMOS CON VOSOTROS EN CEHEGIN, VAMOS A SER LA ENVIDIA DE TODA LA GIRA.
    MIL MILLONES DE GRACIAS.

     
  • El día 14/9/06 20:04, Anonymous Anónimo dijo…

    LA VIQUI, DEL GRUPO DE LA LORE, SE ENAMORO DE PANCHO, DE SU GORRO MITAD CALIMERO Y MITAD ALBAÑIL. Y DE SU SOTANA, Y SOLO PUEDE GRITARTE(COMO YA TE GRITO EN EL CONCIERTO): TÍO PRÓDIGO!!!(PRODIGIO)
    UN BESO, HASTA PRONTO.
    SUERTE EN LA VIDA Y EN LOS CONCIERTOS!!

     
  • El día 14/9/06 21:00, Anonymous Noelia dijo…

    Uffff....ni que lo digas que fue un concierto increible!!!
    Llevaba todo el año lamentándome por estar en Inglaterra, donde no entienden de mi cosita con El Flaco, perdiéndome la Ultramarina y, pensába yo, la Carretera y Top Manta. Pero de pronto, a mitad de agosto me avisa Paloma(Mi Teso) de que vais a Cehegín!!!Una de mis dos patrias!! Y allí estuvimos, en bloque entre la primera y la tercera fila, delante justo de la batería, y con cara de "No me lo creo".Lloramos, reímos, cantamos y soñamos. Porque, como dice alguien por ahí arriba, sentir que te miran desde el escenario, que tiene que ser a ti, porque no te separan más de unos metros, ufff...Por supuesto Joaquín ni se dará cuenta, pero A MÍ me cantó una, y era a mí, porque me miraba, y no aparté la mirada (la sonrisa idiota tuvo que ser de las buenas). Y ahí estaba yo, con mi top aguamarina, sintiendome especial por unos minutos.
    Gracias a todos por esa noche, a García de Diego por la mejor versión, a Olga por la elegancia, a tí por la chispa, el encanto, y a Joaquín por seguir ahí, dándonos tanto por tan poco.

     
  • El día 15/9/06 16:39, Anonymous Anónimo dijo…

    Ceheginero de adopcion, en el mes de septiembre del año 97 visitaste la misma plaza para regalarnos un estupenda faena, la pasada noche de septiembre la remataste y saliste por la puerta grande. Para los que estuvimos como tu bien dices en esa plazica de pueblo dentro de la plaza, nunca se nos ira del recuerdo, ni tu paso, ni el de Miguel Rios, ni el Ultimo de la Fila, ni M-Clan, ni todos los demas....
    Salud.

     
  • El día 18/9/06 13:57, Anonymous Anónimo dijo…

    ÝO ESTUVE ALLÍ...

    ME FUI DE MADRID SÓLO PARA VERLO EN MI PUEBLO Y FUE GENIAL... HABÍA VISTO MÁS CONIERTOS DE SABINA PERO ESE FUE ÚNICO.
    YO ERA SE LAS DE PRIMERA FILA Y TODO FUE ESPECIAL.

    HE ESTADO EN DECENAS DE CONCIERTOS Y NINGUNO COMO EL DE ESA NOCHE.

    ESPERO QUE EN LA PRÓXIMA GIRA, CEHEGIN SEA DE NUEVO VISITADA POR LOS MAESTROS.

     
  • El día 18/9/06 19:57, Anonymous isabel sánchez dijo…

    El concierto... DE SABINA EN CEHEGIN, no podía faltar, en las Ventas me quede sin entrada... y me enteré, tocaban en mi pueblo, y allí estaba yo, no me lo creia, habían pasado tantos años desde la última vez, las canciones habían cobrado un nuevo sentido, ahora tengo 27 años y las cosas son de otra manera.

    Las canciones sin igual, Sabina inmejorable, Olga autentica, y el Rey, ese Pancho INCREIBLE.

    ESPERO QUE VOLVAIS PORQUE HA SIDO ESPECIAL, TANTOS AMIGOS DE HACÍA AÑOS JUNTOS, TODOS AL CONCIERTO DE SABINA... lo más comentado "Sabía que estarías aquí", "Tu no podías faltar".

    Y me los hice, 400 KM por una hora y media del mejor concierto que he visto hasta ahora.

     
  • El día 27/9/06 13:10, Anonymous Anónimo dijo…

    Hola Pancho. Eres más auténtico que las pesetas. Gracias por hablar tan bien de nuestro pueblo. Espero que lo pasárais tan bien como nos lo hicísteis pasar a nosotros. Si te interesa saber cosas sobre Cehegín, éste es mi blog: www.mesoncico.blogspot.com. Lo actualizo diariamente. Aún así, muchas gracias por todo. Por cierto, tu artículo sale publicado en El Periódico de Cehegín, a media página. Si estás interesado en recibirlo házmelo saber en mesoncico@hotmail.com. Un abrazo.

     
  • El día 21/10/06 13:40, Blogger Vaveluin dijo…

    Yo tambien estuve allí, emocionantísimo. Por tercera vez este año viendo los modelitos de Pancho, y no fueron cuatro, porque cuando actuacteis en La Manga, estaba de viaje, ¡¡que si no¡¡.
    Es increible, llegar hasta la segunda fila mientras suenan las estrofas de quien quiere ser pirata, y a eso de mitad de canción lanzas al escenario una bandera negra con dos tibias y una carabela, y el señor Barona, te mira fijamente y sonrie. Pero lo guapo biene despues, puando Panchito ( permitidme el coleguismo ), se acerla al escenario, recoge la bandera y la muestra a toda la plaza entre el griterio de la peña. ¿Que como acaba la historia?, con Sabina con la bandera al cuello al final del concierto, con la bandera volando de vuelta hacia el público, y conmigo y un amigo corriendo entre todas las filas para arrebatarle la bandera a un gigantón de la primera fina que la habia cogido..... decir, que dicha bandera cuelga desde entonces de la cabecera de mi dormitorio. Ja, y mi novia dice que queda bien; ¡¡ la bandera queda de puta madre ¡¡. Gracias Pancho.

     
  • El día 23/11/07 10:43, Blogger MARI CRUZ dijo…

    QUE GRAN ÑOCHE HACE MAS DE UN AÑO Y AUN ME ACUERDO PERFECTAMENTE FUE FANTASTICO. ME ENCANTAN LAS FOTOS CON "EL BURRO DEL ALCALDE".

     

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