Pancho Varona

Blog personal de Pancho Varona.

martes, enero 24, 2006

El foso de Cáceres


Hay algunos teatros o auditorios que tienen un foso para la orquesta entre el escenario y el público. Imagino que será lo lógico pero es un handicap para nosotros. Se tarda más en conectar con la gente pero se conecta, qué coño!
El frío era tremendo en la sala, Olga estaba helada y Antonio también. Olga tiene que ponerse el vestido sin mangas en pleno mes de enero y la temperatura era un poquito escasa y Antonio es friolero y tocar con las manos heladas es una putada aunque a él no se le nota en absoluto porque está hecho un fiera!
Joaquín estuvo en la prueba de sonido un ratillo pero sentado en su taburete, así que no se dio cuenta de lo del foso hasta que entró en escena agarrado del brazo de Olga. Es más, creo que en ese momento tampoco se dio cuenta porque en "Ahora que" le vi pegar un respingo cuando estaba él solito delante del foso y se le ocurrió mirar para abajo. No era muy profundo, un par de metros o tres, pero si no te lo esperas te llevas un sustillo. Yo pensaba "que no se caiga, que no se caiga, que se dé cuenta y no se caiga..."
El concierto salió muy bueno, bastante bueno. Es difícil medir la calidad de los chous y de los públicos a estas alturas porque nosotros estamos pillando un nivelillo bastante aceptable y el público es excelente en todos sitios. Hay una nueva generación de gente joven que eran demasiado jóvenes cuando hicimos la última gira y bien, o no venían o no lo apreciaban y ahora vienen y se dan cuenta de que, efectivamente, Joaquín vuelve a la carretera con más ganas que nunca y cuando digo "con más ganas que nunca" sé lo que estoy diciendo. Gracias Cáceres, fue un placer volver a vernos las caras.
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3 Comentarios:

  • El día 24/1/06 19:42, Blogger Diecisiete dijo…

    Moctezuma, Sabina y el Cojo Manteca, crónica de Cáceres desde el otro lado

    Lo primero es que no pude dejar de fijarme en que antes de poner la mano sobre ninguna guitarra vi a Pancho frotarse las manos. Estaría pensando en darse un homenaje merendándonos. Y lo hizo.


    En cuanto se vio un poco de Joaquín entrando [a parte de los evidentes aplausos] me fijé en el hombre que tenía a mi izquierda. Tenía la lágrima casi saltada. Reconozco que se me vino a la cara una sonrisa paternalista. Pero sólo hasta que vi como estaba yo. Tenía los posabrazos agarrados con todas mis fuerzas; con casi tantas como cuando despego en avión. Y es que, si bien es verdad que en Extremadura estamos cada vez más en forma, no es menos verdad que aún bostezamos a veces del olor a pueblo. Como si volviésemos a la Edad Media, se había abierto la inmensa catedral con un barco de fondo. Y el pueblo, boquiabierto, no sabía hacer más que admirarse. Tanto es así, que Neruda se quedó con la palabra en la boca.

    Y como si no le hubiésemos respondido el “qué ves” a su “veo, veo”, el niño se enfadó y se convirtió en el Cojo Manteca. Se dio a bastonazos durante el Ahora que…. Él se lo pasaba bien. Y nosotros perdíamos el miedo.

    Ya no había peligro de huelga de brazos caídos ni de gargantas de cemento entre el público. Y yo me diluí en otro mundo. Recuerdo poco, pero una de las cosas con las que me quedé asombrado es la cantidad de guitarras. Me encantó la guitarra panzona [reconozco mi ignorancia más absoluta en instrumentos] que tocaba Pancho.

    Se puede decir también que Sabina se ha actualizado. No por la música, que quizás. No por la escenografía, que quizás. Sino porque en el teatrillo de La Magdalena se sacó ni más ni menos que dos billetes naranjas [unas cien barras de pan para quien no esté acostumbrado al euro]. Sabe actualizarse.

    Ésta vez no le doblaran las campanas a Olga. Y vi a Pancho lamentarlo. En el fondo os lo tenéis que pasar bien.

    Y nada más desde Cáceres. Porque decir que la gente acabó en pie sería tópico. Y hablar de la camiseta ajustada del señor Martínez me daría la risa [lo hace aposta, ¿no?].

    Pues ya que nos vimos en Cáceres, a esperar a vernos en Badajoz.

    PD: No sabía que Caros Boyero supiese cantar tan bien A la orilla de la chimenea. Sé que es un mal chiste. Pero cada vez que los veo se me parecen más.

     
  • El día 24/1/06 19:58, Blogger Sermaesrebes dijo…

    La verdad, Panchito (perdón por la osadía, pero ya sois como amigos) es que hacía mucho frío en el auditorio. Yo no lo sentía, supongo que por la emoción de veros de nuevo. Siempre que veo un concierto vuestro me pasa lo mismo; se me saltan las lágrimas con los primeros acordes.
    Solo daros las gracias por venir a mi ciudad 5 años después de mi primera vez y pasado menos de un mes desde que os habia visto en Madrid. Me voy a vivir a Madrid y ya sueño con el Concierto de las Ventas, con encontrarme con Joaquin por Tirso de Molina...
    Gracias Varona, Gracias Olguita y Antonio. Maestro, no te mueras nunca...

     
  • El día 26/1/06 11:43, Blogger la musa ciega dijo…

    "Que no se caiga", que no se caiga y no se caiga...
    NUNCA!!!!!!!!!!!!!!!!

    Baila, baila a mi vera, baila otra vez tu mirada, q llega la madrugada
    y tengo frío si te vas...

    Frío con tanta magnificencia? Cómo?
    Es cosa extraña!

    Esa camiseta ajustada del Sr. Martínez -y s bombín-:
    Oooleee, Ooooleeeeee!!!

    Y ese Panchito, tan nuestro, con sus atuendos y todo ese Arte, toda esa calidez...

     

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